Manifiesto

Yo, como hombre que sabe de la amplitud y gravedad del problema de la violencia hacia las mujeres, y que asume la filosofía del respeto e igualdad de derechos entre mujeres y hombres, estoy dispuesto a:

Comprometerme en la lucha por la erradicación de la violencia doméstica, a través de una postura activa en mi vida personal, laboral y social:

Para ello me propongo:

Decir no a todo ejercicio de la violencia física, psicológica, emocional, o de cualquier tipo contra las mujeres.

No ser tolerante, cómplice silencioso o justificador de dicha violencia. Denunciar públicamente el problema y a quienes ejercen violencia.

Proponer el debate sobre la violencia en todos los ámbitos de mi vida cotidiana.

Cuestionar y modificar el modelo machista tradicional que he recibido y que nos ha enseñado que ser hombre da algún tipo de derecho o autoridad especial sobre las mujeres, y que la única emoción que podemos manifestar sin avergonzarnos, es la agresividad. El sexismo conduce a producir daño a las mujeres y además impide a los hombres ser emocionales, empáticos y cuidadosos, deshumanizándolos.

Reflexionar sobre mi propio comportamiento, estar alerta y ser crítico frente a los múltiples medios que uso y usan otros hombres para controlar y dominar a las mujeres.

No aprovecharme de mi fuerza, ya sea física, social o de personalidad para imponer mis deseos o descargar tensiones sobre las mujeres. No permitir tampoco, que otros hombres lo hagan.

Aprender a negociar, reconocer los errores y resolver pacíficamente los conflictos, ya que la violencia nunca puede ser un recurso válido en las relaciones con una mujer.

Apoyar a las mujeres en sus luchas contra la violencia y solidarizarme con las mujeres víctimas de la violencia de género.

Procurar organizar reflexiones, discusiones o actividades entre hombres, destinadas a erradicar la violencia masculina en mis lugares de estudio, trabajo y ocio.

Luchar para que se cuestionen en la educación los conceptos de la masculinidad tradicional violenta, tanto en los centros de enseñanza, como en la familia y los medios de comunicación, para evitar que los modelos que originan la violencia se sigan reproduciendo.

Reclamar a los poderes públicos para que la Ley contra la Violencia de Género sea efectiva y se cumpla.

Juntos haremos más.

FIRMA

“Los Estados, los hombres y las mujeres que integran las sociedades, han de defender, como una de las bases democráticas, que la violencia y el maltrato denigra

a quien lo ejerce y constituye una violación de los derechos humanos y

las libertades fundamentales”. (NACIONES UNIDAS)